La llegada de un hermano a la familia

¿Cómo se puede sentir un niño con la llegada de un nuevo hermano?

En primer lugar, queremos resaltar que la llegada de un nuevo hermano es motivo de alegría y un proceso natural en la vida de muchas familia. Sin embargo disponemos de tanta información sobre la realidad emocional de los hijos que a veces caemos en el riesgo de querer evitar que los niños pasen por sentimientos o momentos evolutivamente esperables: los celos, la envidia, la adaptación al nuevo rol de hermano mayor o mediano…Es importante ayudarles para que acepten e integren la complejidad de emociones que supone para el hermano mayor la llegada de un nuevo bebé a casa.

Como padres, la función en esos momentos es legitimar las diferentes expresiones emocionales del niño, ayudándole a regularlas y expresarlas adecuadamente. Aquí recogemos algunas de las reacciones emocionales más comunes:

Miedo: ¿Qué implica que venga otro hermano?

Es común que se despierte la duda sobre cómo será cuando venga un nuevo hermano a casa. El niño fantasea con las consecuencias de la llegada del bebé. Barajan dentro de sí muchos escenarios que les generan temor y dudas fundamentalmente relacionados con la pérdida del amor y cuidado de los padres.

Será necesario dotarles de mucha seguridad y reforzar las cosas que nos gustan de él.

Enfado: ¿Por qué otro hijo?

Puede estar presente un primer enfado hacia los padres. De alguna manera, algunos niños se cuestionan para qué sus padres quieren otro bebé si ya les tienen a ellos.

Es común que empiecen entonces a preguntar cómo eran ellos de bebés, cómo les cuidaban, a qué cosas jugaban, quieren ver vídeos o fotos… Es recomendable ver juntos fotos, hablar sobre ese momento, comentando lo que les gustaba de él como bebé y haciendo especial hincapié en lo gratificante de verles crecer y el niño en el que se han convertido con el paso de los años.

También, cuando nace el nuevo hermano, es común que se enfaden con él: es un bebé que llora, requiere todo el rato la atención de mi madre y recibe todas las miradas. Es importante no censurar estas emociones y marcar los límites necesarios: “entiendo que te enfade que necesite tanto rato con mamá pero es su momento de comer”, “entiendo que te enfade que no pueda jugar ahora contigo pero cuando termine de bañarle, podemos jugar un rato”…

Una pauta que suele ayudar es establecer pequeños gestos donde el niño tenga su protagonismo. No hace falta que sean grandes cosas, pueden ser rutinas que hagan disfrutar al niño de un ratito de atención exclusiva. Un niña de 8 años, la mayor de tres hermanos, que acompañamos durante un tiempo en Afectiva, hizo de la rutina de ir con su madre a por el periódico del fin de semana un momento de especial encuentro y protagonismo ¡una cosa tan sencilla le ayudó a sentirse especial en ese momento del fin de semana!

Rivalidad y celos: ¿Me van a quitar mi puesto?

Este aspecto en particular genera una especial tensión en los niños al recibir a su hermano. Al relacionarse con sus padres, en sus primeros años de hijo único, el niño ha interiorizado cómo ganar la atención y el afecto de sus padres. Genera dentro de sí mismo una imagen de sí mismo en relación a sus figuras de referencia: “este soy yo, así me quieren mis padres”.

Al llegar un nuevo hermano, el niño siente una tensión por diferenciarse de él y se activa mucha rivalidad. El nuevo miembro de la familia tiene cosas de la que a él le hacían especial. Es un momento de nerviosismo para el niño, que busca en sí mismo cosas que le hagan diferente y que atraigan la mirada de sus padres.

Le podemos ayudar reforzando aquellas maneras adaptativas de ganarse la atención  y guiándole a regular las que no lo son. Podría pasar que el niño tienda a ganar la atención de los padres con rabietas, con actitudes disruptivas. Entonces, le contendremos, le ayudaremos a poner palabras a su experiencia y reforzaremos las conductas que sí nos gustan de él. Es importante que no establezcan dinámicas que manden el mensaje de que sus padres sólo le prestan atención cuando hace cosas “negativas”.

Cuando los hermanos se llevan poco tiempo entre ellos, este aspecto de la diferenciación es fundamental. Especialmente, sin son del mismo sexo y próximos en edad es un reto para ellos buscar su propio espacio. Por otro lado, también tendrán muchas cosas en común que les ayudará a conectar entre ellos. Si la diferencia de edad es mayor, los pequeños privilegios que tiene ser más mayor ayudarán al niño a establecer su propia identidad.

Un aspecto a cuidar es que este hermano mayor no sea parentalizado. Es decir, que no ejerza funciones que le corresponden a sus padres, por ejemplo, ayudar a educar al hermano, decir lo que está bien y lo que está mal… Para eso están los padres. Si el hermano mayor carga con mucha responsabilidad, a lo largo de los años, aumenta su resentimiento hacia el pequeño. También, intentaremos evitar frases que le culpen solo a él cuando haya una dificultad entre los hermanos, por ejemplo: “tú eres mayor, deberías saber que…

No podemos evitar la frustración que genera la llegada de un nuevo hermano, es necesario que el niño se recoloque ante sus padres y adquiera un nuevo espacio en la familia. En este camino, las indicaciones anteriores creemos que les pueden ayudar.

Tristeza: La pérdida del rol de hijo único o del rol de hermano pequeño.

En relación con el punto anterior, la adaptación al nuevo rol puede generar en el niño sensación de pérdida de privilegios, de atención… Este es un proceso natural que acompañaremos como cualquier otra emoción, intentando transmitir al niño nuestro entendimiento y sostén.

Cuando exprese esta sensación de pérdida es importante que estemos atentos a qué echa de menos el niño de la etapa anterior: habrá cosas que tenga que renunciar a ellas y otras que podamos atender desde un punto diferente. Por ejemplo: si echa de menos que toda la atención sea para él no podemos hacer nada; sin embargo, si echa de menos un juego específico que se hacía antes con él podemos buscar un espacio en la semana para hacerlo. No evitaremos que el niño pase por esta tristeza, es sólo contactando con ella como él mismo podrá generar recursos que le ayuden a sobreponerse.

A veces, puede aparecer en este sentido culpa en los padres: la sensación de que han traicionado de alguna manera al hijo mayor haciéndole sentir rechazo o excluido al traer a un nuevo hermano a la familia. Debemos buscar espacios y relaciones que ayuden a desahogar estas emociones, favoreciendo así que se puedan recoger mejor las vivencias de los niños.

Curiosidad hacia todo lo sexual: ¿Cómo se ha concebido ese hermanito?

Se despiertan muchas dudas y curiosidad en torno a lo sexual con la noticia del embarazo. Es recomendable hablarlo con naturalidad, de una manera adaptada a la edad del niño. Es un buen momento para poder tratarlo con por ejemplo un cuento adecuado para su edad.

Alegría

Por supuesto, para un niño, tener un hermano es una experiencia gratificante en muchísimos sentidos. Desde el momento en el que llega el bebé a casa, toda su curiosidad e interés se despliega. Les gusta ayudar, hacerse participe de los cuidados en la medida en la que puedan, sentirse útiles en un momento en el que sus padres pueden estar desbordados, experimentar…

En definitiva, la relación fraternal aporta mucha riqueza al niño. Ver crecer a otro significativo, acompañarle en sus retos, jugar con él, compartir el mundo de la fantasía, hacer alianzas ante los padres… son experiencias que enriquecerán mucho su vida. Es recogiendo y acogiendo la complejidad de sus emociones, muchas veces contradictorias, como lograremos integrar mejor esta vivencia en el niño.

Hoy en día, existen muchos libros infantiles que tratan diferentes situaciones. Os invitamos a que busquéis uno que os guste para leer con él sobre la llegada de los hermanos. Los cuentos son una estupenda manera de ayudar a los niños a manejar el mundo. Puede ser interesante que lo leáis y después pueda hacer un dibujo sobre qué le ha parecido el cuento o escogiendo una parte de él, así puede expresar cómo se siente y vosotros mostrarle el acompañamiento que necesite.

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