Los niños aprenden muchas habilidades sociales de forma implícita a través de las figuras de referencia como los padres o profesores, por ejemplo aprendemos a escuchar siendo escuchados pero ¿por qué no aprenderlas de forma activa?
Las habilidades sociales son las capacidades que ayudan al niño a interactuar con sus iguales y a adaptarse al entorno social en el que vive de una manera adecuada. Son fundamentales para el desarrollo y para el equilibrio emocional.
Reforzar estas habilidades hará que los niños puedan crear una imagen positiva de sí mismos y tendrán mayor facilidad para hacer amigos. Además, existe una relación muy estrecha entre competencia social y buen rendimiento académico.
Algunas de las habilidades básicas son, saludar y despedirse, iniciar y mantener una conversación, escuchar y hacer preguntas, etc. También podemos aprender otras habilidades más complejas como pedir ayuda, afrontar las críticas, expresar tu opinión, saber decir “no”,etc.

Las habilidades sociales más importantes son:
- Asertividad: defender tus derechos y opiniones sin dañar a los demás.
- Cooperación: colaborar, dialogar y negociar ante un mismo objetivo.
- Comunicación: expresar y escuchar sentimientos, emociones…
- Autocontrol: manejar de la impulsividad, saber esperar…
- Empatía: reconocer las emociones, comprender y entender lo que siente el otro.
- Resolución de conflictos: ser capaz de pensar diferentes alternativas para poder solucionarlo.
-0 a 2 años: el niño no ve que el otro existe. Se comparten miradas, sonrisas, gestos… Los padres son las primeras personas de la socialización.
-3 a 5 años: descubre un amigo. Acepta a un compañero para los juegos.
-5 a 6 años: empiezan a formarse grupos cerrados de amigos, casi siempre del mismo sexo.
-7 a 8 años: es la época del mejor amigo.
-9 a 13 años: en esta etapa se consolidan amistades.
-14 a 16: las personas de referencia cambian (de los padres a los amigos).
Como padres, se puede ayudara los hijos a desarrollar estas habilidades. Os proponemos:
- Ayúdale a que pueda exponer sus opiniones. Por ejemplo con el juego en familia donde todos tienen que decir “me gusta cuando…”, «no me gusta cuando…»
- Puedes proponer juegos grupales en los que los niños tengan que conseguir objetivos comunes para trabajar la cooperación.
- Fomenta su capacidad para escuchar a los demás escuchándoles de forma activa, mirándoles a los ojos y dedicándoles un espacio.
- Enséñale a esperar: el turno en los juegos, a no interrumpir cuando alguien está hablando…
- Anima a tu hijo a participar en actividades con diferentes grupos de amigos.
- Ayúdale a pensar diferentes alternativas cuando tenga algún conflicto para poder solucionarlo.







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