Los mitos de la maternidad suelen generar contradicciones, idealizaciones y exigencias que pueden convertirse en una fuente de presión. Todo esto puede suponer un reto añadido dentro de la experiencia transformadora que es la maternidad.
Muchas mujeres sienten que, hagan lo que hagan, nunca es suficiente. ¿De dónde vienen estas ideas? ¿Y cómo afectan realmente al bienestar emocional durante esta etapa tan delicada?
En este post, exploramos cómo las expectativas sociales influyen en la vivencia de la maternidad y qué podemos hacer para acompañarla desde un lugar más realista, humano y respetuoso.
La trampa de la «buena madre»
Vivimos en una sociedad que idealiza la maternidad: se espera que sea una experiencia plena, instintiva y siempre feliz. Al mismo tiempo, se exige que las madres sean pacientes, disponibles, profesionales exitosas, parejas atentas y mujeres en forma. Esta suma de expectativas inalcanzables genera un conflicto interno constante.
La psicóloga canadiense Sharon Hays acuñó el término “intensive mothering” para describir este modelo: una maternidad centrada en la entrega total, emocional y física, de la madre al hijo, a menudo a costa de sí misma. Aunque muy extendido, este ideal puede ser emocionalmente insostenible.
¿Y si lo estoy haciendo mal?
Las redes sociales amplifican este malestar. Imágenes de familias felices, casas impecables y bebés que duermen toda la noche contrastan con la realidad de muchas mujeres que se sienten agotadas, solas o inseguras. No es raro escuchar:
“Todo el mundo parece llevarlo mejor que yo”.
Según un informe del Royal College of Psychiatrists del Reino Unido, las expectativas no realistas sobre la maternidad están entre los factores que aumentan el riesgo de desarrollar trastornos afectivos en el posparto, como la depresión o la ansiedad perinatal.
Maternidad real: con dudas, emociones intensas y necesidades propias
Ser madre no anula otras dimensiones de la vida. Las emociones contradictorias —alegría y cansancio, amor y frustración, orgullo y miedo— forman parte de la experiencia. Aceptar esta complejidad es fundamental para construir una maternidad más libre y menos exigente.
La psicóloga perinatal española Ibone Olza, especialista en salud mental materna, insiste en que muchas de las dificultades emocionales que aparecen en el posparto no son trastornos individuales, sino respuestas humanas a contextos exigentes y poco sostenibles.
Acompañar este proceso desde la psicología perinatal implica crear un espacio donde la mujer pueda expresar lo que siente sin ser juzgada, reconectar con sus propios ritmos y necesidades, y resignificar su vivencia sin culpa.
¿Qué puede ayudarte a afrontar mejor los mitos de la maternidad?
- Cuestionar los mitos: No existe una forma única y perfecta de maternidad. Reconocer esto puede aliviar muchas cargas.
- Hablar de lo que sientes: Compartir lo que te pasa con alguien de confianza o con una profesional puede ser un gran alivio.
- Cuidarte también a ti: Atender tu descanso, tu salud emocional y tu bienestar es una parte importante del cuidado.
- Pedir ayuda no es fallar: Es una forma de sostenerse para poder sostener.
Un espacio seguro para lo que estás viviendo
Si te has sentido presionada, confundida o sobrepasada por las expectativas en torno a la maternidad, no estás sola. En Afectiva trabajamos desde un enfoque integrador y humano, donde cada historia es escuchada con respeto.
Si quieres saber más sobre cómo podemos acompañarte en esta etapa, te invitamos a visitar nuestra página de servicio de Psicología Perinatal.
Referencias
- Hays, Sharon (1996). The Cultural Contradictions of Motherhood. Yale University Press.
- Royal College of Psychiatrists (2020). Informe sobre salud mental perinatal.
- Olza, Ibone. Psiquiatra perinatal y especialista en salud mental materna. Autora de Parir: el poder del parto.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Recomendaciones sobre salud mental perinatal y apoyo psicosocial durante el embarazo y el posparto.







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