La crianza está llena de momentos de conexión, crecimiento y amor… pero también de cansancio, dudas y retos que pueden sobrepasarnos. Los momentos más difíciles de la crianza de los hijos suelen aparecer en distintas etapas de su desarrollo, poniendo a prueba nuestra paciencia, energía y recursos como madres, padres o cuidadores.
Identificarlos no es señal de debilidad, sino un paso necesario para acompañar mejor.
En este post, exploramos cuáles suelen ser los más retadores, por qué ocurren y cómo podemos atravesarlos sin sentir que estamos fallando.
¿Por qué hay etapas más difíciles en la crianza?
Criar no es un camino lineal. Hay fases en las que el desarrollo emocional, cognitivo y conductual del niño se intensifica, y eso se traduce en desafíos para toda la familia.
Etapas como la primera infancia (cuando surge la necesidad de explorar y afirmar la autonomía), el inicio escolar o la adolescencia traen consigo cambios profundos que pueden generar conductas difíciles de comprender. A esto se suma el cansancio acumulado, la falta de red de apoyo y las propias expectativas que cargamos como adultos.
Como señalan autores como Daniel J. Siegel o Jesús Palacios, el desarrollo infantil implica una reorganización constante del cerebro y de las emociones. Lo que puede parecer un “retroceso” en la conducta, muchas veces es señal de que algo nuevo se está gestando internamente.
Algunos de los momentos más retadores
Aunque cada familia es diferente, hay situaciones que suelen ser especialmente difíciles para muchas personas:
Rabietas intensas y frustraciones constantes: especialmente entre los 2 y los 5 años, cuando aún no saben regular lo que sienten.
Negativa a cooperar: desde no querer vestirse hasta rechazar la escuela. A menudo expresan una necesidad de autonomía o de ser escuchados.
Celos entre hermanos: que pueden generar conflicto o malestar en el vínculo familiar.
Dificultades para dormir o comer: que, más allá del hábito, pueden tener un trasfondo emocional.
Cuestionamientos y oposición en la adolescencia: una etapa donde el vínculo se reconfigura y es necesario mantener la conexión sin invadir.
Estos momentos no significan que estemos haciendo algo mal. Forman parte del proceso de crecer… y de acompañar. Saber reconocer esos momentos difíciles en la crianza de los hijos puede ser de gran ayuda para saber como gestionarlos de manera adecuada.
¿Cómo nos afectan como adultos?
Cuando estos desafíos se repiten o se intensifican, pueden surgir emociones como:
- Sentimiento de fracaso o culpa (“debería saber cómo manejar esto”).
- Irritabilidad o cansancio extremo.
- Inseguridad sobre si estamos haciendo lo correcto.
- Comparación constante con otras familias o figuras idealizadas.
La psicóloga española Eva Millet advierte sobre el riesgo de caer en la “hipercrianza”: una tendencia a sobreexigirnos en el rol parental. Esto puede alejarnos del vínculo real y de nuestras propias necesidades como personas.
¿Qué podemos hacer para atravesar estos momentos?
Normalizar lo difícil: Entender que todos los cuidadores viven momentos de crisis. No estamos solos.
Pedir ayuda: Hablar con otras familias, con profesionales o buscar espacios de acompañamiento psicológico puede ser de gran ayuda.
Mirar el síntoma con curiosidad, no solo con preocupación: ¿Qué está tratando de comunicar este comportamiento?
Revisar nuestras propias expectativas: ¿Estamos siendo realistas o nos exigimos demasiado?
Practicar el autocuidado: Cuidar de nosotros también es cuidar a nuestros hijos.
Seguir alguna de estas estrategias, o combinarlas, puede ser de gran ayuda en los momentos más difíciles de la crianza de los hijos.
Y si lo que estamos viviendo nos sobrepasa…
A veces, los momentos difíciles se convierten en algo más sostenido, que afecta el bienestar familiar o la relación con nuestros hijos. En esos casos, puede ser útil contar con una mirada externa, profesional y empática.
En Afectiva trabajamos con familias desde una psicoterapia integradora, que busca comprender el contexto emocional del niño y de sus cuidadores, sin etiquetas ni juicios. Sabemos que detrás de cada conducta hay una historia que merece ser escuchada.
Si sientes que te vendría bien un acompañamiento, puedes conocer más sobre nuestro trabajo aquí:
Psicoterapia para niños y adolescentes
Referencias
- Siegel, D. J., & Bryson, T. P. (2012). El cerebro del niño. Editorial Alba.
- Palacios, J., Marchesi, Á., & Coll, C. (2009). Desarrollo psicológico y educación. Alianza Editorial.
- Millet, E. (2016). Hiperpaternidad: del modelo mueble al modelo altar. Plataforma Editorial.
- UNICEF. (2022). Crianza positiva: una estrategia para el desarrollo emocional infantil.
- Asociación Española de Pediatría. Guía para padres: crianza y desarrollo.







0 comentarios